Los 4 Acuerdos de la Sabiduría Tolteca

Los 4 Acuerdos de la Sabiduría Tolteca

Es fácil vivir con los ojos cerrados, interpretando mal todo lo que se ve...

John Lennon

El autor Miguel Ruiz comparte la sabiduría tolteca en su libro LOS CUATRO ACUERDOS, un interesante punto de vista acerca de una filosofía de vida milenaria que quizá pueda sernos útil al día de hoy.

Según el autor, si somos capaces de reconocer que nuestra vida está gobernada por acuerdos y nuestra vida no nos gusta, necesitamos cambiar los acuerdos. Cuando finalmente estemos dispuestos a cambiarlos, habrá cuatro acuerdos que nos ayudaran a romper aquellos otros que surgen del miedo y agotan nuestra energía. Aquí los compartimos:

Primer Acuerdo

SÉ IMPECABLE CON TUS PALABRAS

El primer acuerdo es el más importante y también el más difícil de cumplir. Es tan importante que sólo con él ya serás capaz de alcanzar el nivel de existencia que yo denomino ¨El cielo en la tierra¨.

Este primer acuerdo parece simple, pero es sumamente poderoso.

Tu intención se pone de manifiesto a través de tus palabras. Lo que sueñas, lo que sientes y lo que realmente eres, lo muestras por medio de las palabras.

Ser impecable con tus palabras significa utilizar tu energía correctamente, en la dirección de la verdad y el amor por ti mismo.

Si llegas a un acuerdo contigo para ser impecable con tus palabras, eso bastará para que la verdad se manifieste a través de ti y limpie todo el veneno emocional que hay en tu interior. Pero llegar a este acuerdo es difícil porque hemos aprendido a hacer precisamente todo lo contrario. Hemos aprendido a hacer de la mentira un hábito al comunicarnos con los demás y, aún más importante, al hablar con nosotros mismos. No somos impecables con nuestras palabras.

Segundo Acuerdo

NO TE TOMES NADA PERSONALMENTE

Suceda lo que suceda a tu alrededor, no te lo tomes personalmente.

El motivo de que estés atrapado es lo que llamamos “la importancia personal”.
La importancia personal, o el tomarse las cosas personalmente, es considerar que todo gira a nuestro alrededor.

Creemos que somos responsables de todo. ¡Yo, yo, yo y siempre yo!

Nada de los que los demas hacen es por ti. Lo hacen por ellos mismos.

Todos vivimos en nuestro propio sueño, en nuestra propia mente; los demás están en un mundo completamente distinto de aquel en que vive cada uno de nosotros.

Cuando nos tomamos personalmente lo que alguien nos dice, suponemos que sabe lo que hay en nuestro mundo.

Incluso cuando una situación parece muy personal, por ejemplo, cuando alguien te insulta directamente, eso no tiene nada que ver contigo.

Lo que esa persona dice, lo que hace y las opiniones que expresa responden a los acuerdos que ha establecido en su propia mente.

Vayas donde vayas, encontrarás gente que te mentirá, pero a medida que tu conciencia se expanda, descubrirás que tú también te mientes a ti mismo. No esperes que los demás te digan la verdad, porque ellos también se mienten a sí mismos. Tienes que confiar en ti y decidir si crees o no lo que alguien te dice.

Tercer Acuerdo

NO HAGAS SUPOSICIONES

El tercer acuerdo consiste en no hacer suposiciones.

Tendemos a hacer suposiciones sobre todo.

El problema es que, al hacerlo, creemos que lo que suponemos es cierto.

Hacemos suposiciones sobre lo que los demás hacen o piensan, nos lo tomamos personalmente y después, los culpamos y reaccionamos enviando veneno emocional con nuestras palabras.

Todas las tristezas y los dramas que has experimentado tienen sus raíces en las suposiciones que hiciste y en las cosas que te tomaste personalmente.

Toda cuestión del dominio entre los seres humanos gira alrededor de suposiciones.

Como tenemos miedo de pedir una aclaración hacemos suposiciones y creemos que son ciertas, después las defendemos, e intentamos que sea otro el que no tenga la razón. Siempre es mejor preguntar que hacer una suposición, porque las suposiciones crean sufrimiento.

Sólo vemos lo que queremos ver y oímos lo que queremos oír. No percibimos las cosas tal como son.

No es necesario que justifiquemos el amor; está presente o no lo está. El amor verdadero es aceptar a los demás tal como son sin tratar de cambiarlos. Si intentamos cambiarlos significa que en realidad no nos gustan.

Si no entiendes algo, en lugar de hacer suposiciones es mejor que preguntes y que seas claro. El día que dejes de hacer suposiciones, te comunicarás con habilidad y claridad, libre de veneno emocional. Cuando ya no hagas suposiciones tus palabras se volverán impecables.

Cuarto Acuerdo

HAZ SIEMPRE LO MÁXIMO QUE PUEDAS

Sólo hay un acuerdo más, pero es el que permite que los otros tres se conviertan en hábitos profundamente arraigados. El Cuarto Acuerdo se refiere a la realización de los tres primeros: Haz siempre lo máximo que puedas.

Bajo cualquier circunstancia, haz siempre lo máximo que puedas, ni más ni menos.

Pero piensa que eso va a variar de un momento a otro. Todas las cosas están vivas y cambian continuamente, de modo que, en ocasiones, lo máximo que podrás hacer tendrá una gran calidad y en otras no será tan bueno. Cuando te despiertas renovado y lleno de vigor por la mañana tu rendimiento es mejor que por la noche cuando estás agotado. Lo máximo que puedas hacer será distinto cuando estés sano que cuando estés enfermo o cuando estés sobrio que cuando hayas bebido.

Tu rendimiento dependerá de que te sientas de maravilla y feliz o disgustado, enfadado o celoso.

En tus estados de ánimo diarios lo máximo que podrás hacer cambiará de un momento a otro de una hora a otra de un día a otro. También cambiará con el tiempo. A medida que vayas adquiriendo el hábito de los cuatro nuevos acuerdos tu rendimiento será mejor de lo que solía ser.

Cuando te excedes agotas tu cuerpo y vas contra ti y por consiguiente te resulta más difícil alcanzar tus objetivos.

Es dejar de ir al pasado y vivir el momento presente, aquí y ahora. Sea lo que sea que la vida te arrebate, permite que se vaya. Cuando te entregas y dejas ir el pasado, te permites estar plenamente vivo en el momento presente. Dejar ir el pasado significa disfrutar del sueño que acontece ahora mismo.

Si vives en un sueño del pasado, no disfrutas de lo que sucede en el momento presente, porque siempre deseas que sea distinto. No hay tiempo para que te pierdas nada ni a nadie, porque estás vivo. No disfrutar de lo que sucede ahora mismo es vivir en el pasado, es vivir sólo a medias. Esto conduce a la autocompasión, al sufrimiento y las lágrimas.

Naciste con el derecho de ser feliz. Naciste con el derecho de amar, de disfrutar y de compartir tu amor. Estás vivo, así que toma tu vida y disfrútala. No te resistas a que la vida pase por ti.

Fuente: Los 4 acuerdos, de Miguel Ruiz

 

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Pablo

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