Utiliza la Ley de Atracción para vivir la realidad que deseas experimentar

Utiliza la Ley de Atracción para vivir la realidad que deseas experimentar

Somos creadores de nuestra realidad, somos ciento por ciento responsables de todo lo que nos pasa y atraemos a nuestras vidas el tipo de experiencias y de relaciones que mejor se ajustan a las emociones que experimentamos con más frecuencia.

Los deseos son algo esencial en nuestras vidas. Son como la brújula que guía nuestros pasos, que nos señala la dirección en la que queremos avanzar. Nos permiten elegir entre diferentes opciones en todos los aspectos de la vida. Y es el anhelo de ver cumplidos nuestros deseos lo que moviliza nuestra energía y hace posible que nos dediquemos con entusiasmo y alegría a aquellas actividades que más nos gustan.
Pero con frecuencia experimentamos la confusión de creer que la felicidad depende del cumplimiento de esos deseos, que se convierten entonces en apegos. Y por cometer este error inevitablemente pagamos un alto costo: experimentamos una gran frustración, alejamos la posibilidad de sentirnos plenamente felices… y finalmente lo más probable es que no consigamos eso que tanto deseábamos.

Muchas personas confunden la práctica de la Ley de Atracción con tener simples fantasías. Pero, definitivamente, son dos cosas bien distintas.

Por tener fantasías, o “soñar despierto”, me refiero a imaginar situaciones agradables de cualquier tipo, durante un tiempo más o menos prolongado, sin tener verdaderas intenciones de hacerlas realidad (muchas veces porque sería literalmente imposible).

La Ley de Atracción propone que podemos crear nuestra realidad de manera intencionada o consciente. Para conseguir algo que anhelamos, deberíamos recrear mentalmente esa situación, experimentando todas las sensaciones y emociones positivas que corresponderían al deseo ya cumplido, como si ya se hubiera manifestado en nuestras vidas.

 

Esta parte es la que se parece mucho a soñar despierto.

Luego, también de acuerdo con la Ley de Atracción:

Debemos sentirnos merecedores de lo que estamos tratando de atraer a nuestras vidas. Debemos tener la certeza de que eso que pedimos pasará a formar parte de nuestra realidad. Sólo así se manifestará lo que deseamos.


Y esta es la parte que explica por qué las fantasías no producen cambios en nuestra realidad: porque íntimamente sabemos que son sólo fantasías.Los deseos son algo esencial en nuestras vidas. Son como la brújula que guía nuestros pasos, que nos señala la dirección en la que queremos avanzar. Nos permiten elegir entre diferentes opciones en todos los aspectos de la vida. Y es el anhelo de ver cumplidos nuestros deseos lo que moviliza nuestra energía y hace posible que nos dediquemos con entusiasmo y alegría a aquellas actividades que más nos gustan.


Pero con frecuencia experimentamos la confusión de creer que la felicidad depende del cumplimiento de esos deseos, que se convierten entonces en apegos. Y por cometer este error inevitablemente pagamos un alto costo: experimentamos una gran frustración, alejamos la posibilidad de sentirnos plenamente felices… y finalmente lo más probable es que no consigamos eso que tanto deseábamos.

¿Disfrutar o desear?

 

La Ley de Atracción propone que nos enfoquemos precisamente en esas cosas, situaciones o relaciones que nos gustaría incorporar a nuestras vidas. Y los deseos constituyen el primer paso para determinar qué es exactamente lo que queremos alcanzar. Pero la actitud que favorece el cumplimiento de esas metas no es la de desear intensamente (convirtiendo entonces a esos deseos en apegos) sino la de disfrutar, imaginando con el mayor grado de detalle que esos deseos ya se han cumplido y forman parte de nuestra realidad actual.

Otras actividades que pueden consumir de manera improductiva nuestras energías creativas tienen que ver con anhelar cambios que involucren a otras personas y que, precisamente por involucrar a otras personas, están fuera de nuestro control.

Siempre podemos ayudar a los demás a través de la acción. Podemos regalarles algo que les haga falta o hacer por ellos cualquier cosa que necesiten. Esto es evidente. Pero nada podemos hacer por cambiar la realidad de otras personas aplicando la Ley de Atracción.

Pero ¿en qué quedamos? ¿Tengo que aceptar la realidad tal como es o puedo modificarla a mi gusto aplicando de manera consciente la Ley de Atracción?

 

La realidad es un escenario de enorme complejidad y se rige por leyes generales que nosotros, como individuos, no podemos modificar. Debemos respetarla tal como es. Nada lograríamos, por ejemplo, si nos propusiéramos erradicar los desastres naturales, las enfermedades, los accidentes o las injusticias. El mundo funciona de una cierta manera y debemos aceptarlo tal como es.

Lo que sí podemos hacer (¡que no es poco!) es elegir de qué manera vivimos en esta realidad. Podemos decidir a cada momento cómo serán nuestras experiencias dentro de este escenario más general que es “el mundo”. Podemos optar por las circunstancias que nos gustaría experimentar, entre infinitas posibilidades.

Pedro Sanz

Fuente: Ruta de Vida

 

 

Pablo

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